Todo lo que tienes que saber sobre el acoso escolar:
Por María José Navajas La Huerta, psicóloga clínica especializada en terapia cognitivo-conductual con enfoque EMDR
Cada día, padres y madres están más atentos —y también más preocupados— ante las noticias sobre el acoso escolar. Sin embargo, el bullying no siempre comienza con señales evidentes. A veces se esconde tras un simple “no quiero ir al cole hoy” o pequeños cambios de humor que pasan desapercibidos.
Detectar y actuar a tiempo puede marcar la diferencia. María José Navajas, psicóloga con más de quince años de experiencia acompañando a adolescentes que han vivido experiencias dolorosas en el entorno escolar, ofrece las claves para que las familias no sean las últimas en enterarse.
Qué hacer si sospechamos de acoso escolar
- El primer paso es escuchar sin juzgar. Los hijos necesitan sentir que pueden contarlo todo sin miedo a decepcionar. Es fundamental acoger sus palabras, incluso si son confusas, y transmitir seguridad y apoyo incondicional.
- El segundo paso es mantener la calma. Es normal sentir rabia o impotencia, pero reaccionar con violencia o buscar culpables no ayuda. La serenidad es clave para tomar decisiones adecuadas.
- Después, es imprescindible informar al colegio. Todos los centros educativos cuentan con un protocolo antiacoso y están obligados a activarlo ante cualquier sospecha. Es aconsejable solicitar una reunión con el tutor o la orientación del centro, exponer los hechos con detalle y pedir seguimiento. La comunicación fluida entre familia y escuela es la mejor herramienta para frenar el acoso a tiempo.
- Si, pese a las medidas, el niño o la niña sigue mostrando ansiedad, tristeza o retraimiento, se recomienda buscar apoyo psicológico especializado. Un profesional puede ayudar a entender lo ocurrido, fortalecer la autoestima y enseñar estrategias para defenderse con confianza. También puede orientar a los padres sobre cómo acompañar y reforzar el proceso de recuperación.
Educa niños con fortaleza interior
Nuestro objetivo como padres es educar niños con fortaleza interior. Por mucho que les allanemos el camino cuando son pequeños, habrá muchas situaciones en las que como padres no les podremos ayudar a medida que crezcan.
Ayúdales a autoconocerse para desarrollar sus fortalezas y disminuir, mejorar y superar las debilidades que tienen. Conocerse a sí mismo les dará seguridad y confianza para solventar problemas.
Recuerda tener con tus hijos una relación positiva y darles muchos tiempos de escucha. Así os pedirán ayuda en los momentos oportunos cuando ellos no puedan solucionar las cosas por sí mismos.
Cómo pueden ayudar los padres a prevenir el acoso escolar
El papel de las familias es esencial en el aprendizaje social de los hijos. Educar en la empatía, el respeto y la responsabilidad desde edades tempranas es la mejor prevención contra el bullying.
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Escucha activa y comunicación sincera
Mantener una actitud de escucha activa y acogedora es clave. Evita reproches o juicios. Si no te gusta la actitud que han tenido en alguna situación, espera a un momento de calma para hablarlo y enseñarles otra forma de resolverlo.
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Tiempo de calidad sin distracciones
Dedicar tiempo real —sin móviles ni pantallas— a actividades compartidas fortalece el vínculo emocional. Cuando existe confianza, los niños se sienten más seguros para contar lo que les preocupa.
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Fomenta la autonomía y la responsabilidad
No resuelvas por ellos cada situación difícil. Permíteles asumir las consecuencias de sus decisiones. Hacer preguntas abiertas como “¿cómo podrías organizarte mejor para estudiar?” ayuda a desarrollar su capacidad de resolución de problemas.
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Conoce su entorno
Es importante saber con quién se relacionan tus hijos, tanto en el colegio como en las actividades extraescolares y redes sociales. Supervisa los entornos digitales: qué juegos usan, si tienen chats o redes, y qué tipo de contenido comparten. La edad mínima para tener redes sociales es de 13 años, y siempre es preferible que las cuentas sean privadas.
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Colabora con el colegio
Reúnete periódicamente con el tutor o tutora para conocer cómo se relaciona tu hijo en clase, no solo en lo académico sino también en lo social. Informa al centro de cualquier preocupación y participa en las acciones educativas del aula.
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Refuerza sus fortalezas
Ayúdales a mejorar en lo que se les dificulta, pero sobre todo potencia aquello en lo que destacan. Reforzar sus talentos mejora su autoestima y les da seguridad para afrontar los retos cotidianos.
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Habla de emociones y de límites
Enséñales a identificar sus emociones y a poner límites con respeto. Saber decir “no” con asertividad protege su bienestar emocional y previene situaciones de abuso o manipulación.
Educar en la empatía y el respeto
La prevención del acoso escolar empieza mucho antes de que aparezca. Se construye desde casa, con el ejemplo diario. Los niños aprenden observando cómo los adultos gestionan el conflicto, cómo hablan y cómo tratan a los demás.
Crear un entorno familiar basado en el diálogo, la escucha y la aceptación de la diversidad es una herramienta poderosa. Enseñar que no todos pensamos igual, ni tenemos las mismas habilidades, fomenta la tolerancia y el respeto.
Y, sobre todo, recordarles que pedir ayuda no es debilidad. Todos atravesamos momentos difíciles, y hablar de ello es el primer paso para sanar.
Educar niños con fortaleza interior
El objetivo no es evitarles todos los obstáculos, sino prepararles para afrontarlos. Educar en fortaleza interior implica ayudarles a conocerse, a identificar sus emociones, a confiar en sí mismos y a superar sus debilidades.
Cuando los niños se sienten escuchados y apoyados, aprenden a pedir ayuda en el momento oportuno. Esa seguridad interior es la mejor defensa ante cualquier situación de acoso.
Construyamos entornos seguros
El colegio debe ser un lugar de bienestar, no de miedo. Para lograrlo, es necesario un compromiso conjunto entre familias, docentes y alumnado. Educar en convivencia, empatía y respeto es la base de una sociedad más justa y saludable.
Como recuerda María José Navajas: “Ser felices debe ser nuestra meta, y se puede conseguir incluso después del dolor. La clave está en enseñarles que no están solos, que siempre hay salida y que hablar es el primer paso para sanar.”
El acoso no se soluciona con silencio. Observa, pregunta, acompaña. Y sobre todo, no seas la última persona en enterarte.










