Cuando se va acercando septiembre, en muchas familias se produce un ritual. Se ordenan las habitaciones, se vacían cajones y se prepara el espacio donde los estudiantes pasarán tantas horas entre apuntes, deberes y proyectos. Lo curioso es que, muchas veces, no hace falta hacer grandes cambios para conseguir que ese rincón resulte mucho más agradable.
Uno de los primeros pasos que se dan es renovar el material que se utiliza a diario: libretas, bolígrafos, folios. Entre estos materiales destaca la agenda oficina, ya que ayuda a tener las tareas organizadas, apuntar fechas importantes o simplemente llevar un poco mejor el ritmo de las primeras semanas del curso. Además, si se elige un diseño que guste hace que sea más probable usarla todos los días.
Un escritorio que invite a sentarse
No importa si el escritorio ocupa una habitación completa o un pequeño rincón del salón. Lo importante es que resulte práctico y cómodo para el día a día.
Antes de empezar el curso merece la pena dedicar unos minutos a retirar papeles antiguos y guardar únicamente aquello que realmente se utiliza. Tener menos objetos a la vista hace que encontrar lo necesario sea mucho más sencillo.
También es buena idea incorporar pequeños organizadores para separar clips, notas adhesivas, lápices o rotuladores. Son detalles sencillos que ayudan a mantener el orden durante más tiempo.
El poder de personalizar el espacio
Un lugar de estudio no tiene por qué ser aburrido. De hecho, añadir algunos elementos decorativos puede hacer que el ambiente resulte mucho más acogedor.
Una lámina con una ilustración, una fotografía, una vela, o un cubo para guardar el material de escritura son pequeños detalles que aportan personalidad sin recargar el escritorio.
Otra opción es utilizar una combinación de colores que transmita sensación de orden. Carpetas del mismo tono, cajas etiquetadas o bandejas para documentos crean una imagen más uniforme y agradable. Eso depende de tu personalidad y qué es lo que te transmite un mayor bienestar.
Elegir bien lo que se lleva cada día
Durante la vuelta al cole también llega el momento de revisar las mochilas que utilizamos, uno de los accesorios más útiles, tanto para ir a clase como para acudir a la biblioteca, a una academia o incluso al trabajo. Por eso muchas personas aprovechan el inicio del curso para renovar la que utilizan habitualmente y encontrar un modelo asequible que se adapte a sus necesidades diarias sin complicarse demasiado.
Pequeños hábitos que nos ayudan
Preparar la mesa antes de empezar una tarea, dejar el escritorio recogido al terminar el día o revisar la planificación de la semana durante unos minutos ayuda a empezar cada jornada con una sensación de mayor organización y menos estrés.
No hace falta dedicar mucho tiempo. De hecho, esos pequeños gestos suelen ser los que consiguen que el orden se mantenga con el paso de las semanas.
La vuelta al cole es una ocasión perfecta para crear un entorno en el que estudiar, trabajar o preparar proyectos resulte mucho más agradable.










