Comer con niños en el restaurante La Raza Sevilla, en pleno parque de María Luisa
El Restaurante La Raza está en pleno parque de María Luisa, frente al Casino de la Exposición y al Teatro Lope de Vega, rodeado de vegetación y con varias terrazas al aire libre. Es de esos sitios que llevan siendo un clásico de la restauración sevillana toda la vida, y uno de los restaurantes para comer con niños más cómodos del centro.
Tiene bar-cafetería con tapas y raciones, y restaurante a la carta con cocina tradicional andaluza. Las terrazas son lo que lo hace cómodo para ir con niños: hay espacio, están al aire libre y el parque queda justo al lado, así que si los peques se cansan de la mesa, tenéis dónde estirar las piernas sin moverte del sitio.
La carta la firma Antonio Rodríguez Bort, chef ejecutivo del Grupo La Raza, y va de recetas tradicionales con producto de calidad. Podéis reservar mesa desde su web.
Horario y contacto del Restaurante La Raza Sevilla
- Dirección: Av. Isabel la Católica, s/n, 41013 Sevilla
- Teléfono: 954 05 75 52
- Horario: de domingo a jueves, de 9:00 a 1:00. Viernes y sábado, de 9:00 a 2:00
Celebraciones y eventos junto al parque de María Luisa
Además del restaurante, La Raza tiene salones para bodas, bautizos y comuniones. Entre las terrazas exteriores y los salones interiores dan bastante juego según el tipo de celebración y el número de invitados. La ubicación, en pleno parque de María Luisa, es de las más agradecidas de la ciudad para una celebración con niños: mientras los mayores están de sobremesa, ellos tienen el parque entero para corretear.
Si estáis organizando una escapada, echad un ojo también a nuestros planes para visitar Sevilla con niños. La Raza encaja bien como parada de mediodía después de recorrer la Plaza de España, que queda a cinco minutos andando por el mismo parque.
Un apunte por si vais con niños curiosos: el parque de María Luisa fue el primer parque urbano de Sevilla. Antes era parte de los jardines privados del palacio de San Telmo, y los Duques de Montpensier lo donaron a la ciudad a finales del siglo XIX. En 1929 acogió la Exposición Iberoamericana, y de ahí vienen buena parte de los pabellones y las fuentes que se ven paseando.


